Saltar al contenido

Mensaje de Monseñor Pedro Manuel con motivo de la fiesta de Santiago Apóstol

Nuestra diócesis tiene un vínculo muy especial con el apóstol cuya fiesta hoy celebra hoy la Iglesia católica: Santiago. Hay dos parroquias que lo tienen por titular, las de las plazas principales de Tenjo y de Funza. Pero, además, nuestro seminario diocesano está bajo su patrocinio.

La figura de este Apóstol es rica en facetas que pueden inspirar y animar nuestra vida cristiana y el proceso evangelizador que llevamos juntos adelante.

Digamos primero lo básico y definitivo. Este santo nos pone en contacto con la identidad apostólica de la Iglesia. Somos apóstoles, enviados por Jesucristo a llevar la Buena Nueva del Evangelio. En los primeros siglos cristianos, los apóstoles eran figuras itinerarantes que predicaban el evangelio en uno y en otro lugar y que iban fundando las nuevas comunidades cristianas. De Santiago se dice que llegó a predicar hasta las fronteras del mundo conocido en España. Eran, en cierto sentido, las puntas de lanza, los que iban adelante abriendo la brecha para la siembra de la fe cristiana. Nuestro sueño diocesano contempla una Iglesia llena de ardor misionero en la que todos somos apóstoles y salimos para anunciar el Evangelio a las periferias para entrar en contacto con los alejados o con los que no han tenido la dicha de conocer a Cristo.

En segundo lugar, Santiago pertenece al grupo de los amigos más cercanos de Jesús dentro del grupo de los apóstoles. Junto con Pedro y Juan es convocado para presenciar momentos decisivos de la vida del Maestro como la Transfiguración. Soñamos también con una Iglesia enamorada de Cristo en la que todos nos dejamos cautivar por el amor de Cristo y cultivamos una amistad profunda con Él que es la fuente de nuestra alegría y del ardor misionero. Una Iglesia en la que descubrimos y contemplamos en la oración y, particularmente, en la lectura meditada y orante de las Escrituras, la presencia y la acción de Jesús en el mundo de hoy para ayudar a otros a reconocerla y secundarla.

En tercer lugar, Santiago es discípulo de la Pascua del Señor. Poco a poco va aprendiendo que el camino del Reino es el camino del servicio desinteresado, de la entrega total de sí, del perdón y de la misericordia. Le costó bastante trabajo asumir los valores y criterios del Reino. Como cuando pidió fuego sobre los samaritanos para castigarlos, porque no los habían recibido bien o como cuando aspiraba a los primeros lugares o como cuando, con los demás apóstoles, abandonaron al Señor en la hora de la cruz. Pero aprendió bien la lección suprema de la cruz hasta el punto de ser el primero de los apóstoles en derramar su sangre por Cristo.

El anhelo de ser una Iglesia que anuncia a Jesucristo y que es signo del Reino de Dios, las actitudes evangelizadoras que queremos asumir de escucha, acompañamiento y promoción solo son posibles si, a ejemplo del Señor, estamos dispuestos servir y a dar la vida en favor de otros.

El apóstol Santiago nos alcance con su intercesión las gracia de asumir estos rasgos.

Sea también la ocasión para orar insistentemente al buen Dios por los seminaristas de nuestra diócesis y por aquellos jóvenes a quienes el Señor está llamando para que escuchen la llamada de Dios y la sigan con confianza, generosidad y alegría. Los felicitamos a todos en esta su fiesta patronal.

Junto a esta llamada invitar a todos los fieles de la diócesis a participar de la ordenación de Bryan Antonio Salazar Castro como diácono en tránsito hacia el ministerio presbiteral. Hace cinco años y medio no teníamos la dicha de una ordenación con miras al ministerio sacerdotal. Será un día para acompañar a este joven que llega al momento de los compromisos definitivos con el Señor para el servicio de su pueblo y para bendecir el Señor que no abandona a su pueblo y lo provee siempre de los pastores que necesita.

Finalmente, permítanme hacerle llegar un saludo de felicitación a las parroquias de nuestra diócesis que tienen como patrono a Santiago apóstol en Funza y en Tenjo y de manera particular a sus párrocos, los padres Felipe Cucunubo y Luis Alfredo Pedraza.

Pedro Manuel Salamanca Mantilla
Obispo de Facatativá