Saltar al contenido

El Kerigma

La palabra “kerigma” quiere decir “anuncio”. Pero la usamos así, en griego, porque es un término técnico que nos sirve para indicar que no se trata de cualquier anuncio sino de uno que despierta la fe y promueve deseos de conversión.

El “kerigma” se distingue de otras formas de anuncio porque es una experiencia integral en la que se pone en práctica el principio que San Pablo nos enseñó en Rom 10,17: “La fe viene de la predicación.El kerigma, por la gracia de Dios y el poder de su Palabra, realmente suscita y promueve la fe.

Pablo también enseña que el kerigma tiene que alcanzar nuestra intimidad hasta conmover el corazón y brotar de nuestra boca como una confesión de fe, así: “Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos serás salvo. Pues con el corazón creemos para conseguir la justicia y con la boca se confiesa para conseguir la salvación” (Rom 10,9-10).

El contenido de este peculiar anuncio que llama a la fe es el mismo de la predicación de nuestro Señor Jesucristo: “El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean la magnífica noticia” (Mc 1,15). Y para entender cuál es esa noticia, basta con recordar el título canónico de Marcos : “Comienzo de la magnífica noticia de Jesucristo, Hijo de Dios” (Mc 1,1).

Esas dos frases hablan del Evangelio o Magnífica Noticia. En ellas se encuentran los dos pilares del kerigma, que son: el Reino de Dios, cuyo contenido es el infinito amor del Padre por todos y por cada uno de sus hijos, y la gran noticia de Jesucristo, Hijo de Dios encarnado y hecho hombre, de María Virgen, por nosotros y por nuestra salvación.

Hoy en día, un católico vive el Kerigma como un llamado continuo a profundizar en su relación con Jesucristo. Se manifiesta en la participación activa en la comunidad eclesial, la reflexión personal sobre la fe y la aplicación de los principios cristianos en la vida diaria. El Kerigma inspira a los católicos a compartir la alegría del Evangelio con otros, promoviendo la misericordia, la justicia y el amor en su entorno. Además, impulsa a la oración diaria, la participación en los sacramentos y el estudio de la Sagrada Escritura, como medios para nutrir la fe. En resumen, el Kerigma guía a los católicos a vivir una vida coherente con los valores cristianos, impactando positivamente en su propio crecimiento espiritual y en la comunidad a la que pertenecen.

Luis Alfredo Pedraza Parra. Pbro.

Bibliografía

Muéstranos al Padre, Tomo I. Monseñor José Miguel Gómez Rodríguez. Conferencia Episcopal de Colombia.  2016

Cómo Evangelizar a los Bautizados. José H. Prado Flores. Editorial San Pablo. 2015

Evangelización, Kerigma y Espiritualidad. Héctor Rodrigo García Galindo. Editorial San Pablo. 2015