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Retiro Kerigmático

Nuestra Diócesis de Facatativá en su caminar a lo largo de estos años ha tenido planes e itinerarios para anunciar la noticia del Evangelio de Jesús a todos. Después de celebrar los 60 años de trabajo misionero queremos realizar una nueva siembra. Es por esta razón que en nuestra Iglesia Particular hemos comenzado una nueva etapa en el Proceso Evangelizador con el nombre: Caminemos juntos para una Nueva Siembra.

 La etapa anteriormente mencionada tiene cuatro pasos, en el primer paso se ha propuesto conocer el sueño diocesano. El segundo paso tiene como objetivo “Enamorarnos más de Cristo y llenarnos de ardor misionero”. Para el tercer paso nos dedicaremos con la ayuda de Dios a cultivar la espiritualidad de comunión y a fortalecer los organismos de comunión diocesanos y parroquiales.  Por último, para el cuarto paso revisará lo realizado en la etapa y viviremos intensamente el Jubileo de la Esperanza.

Actualmente nos encontramos en el segundo paso de esta etapa que tiene como insistencia Enamorarnos más de Cristo y avivar nuestro amor misionero; uno de los medios para cumplir con lo anterior es la vivencia de un Retiro Kerigmático, el cual es un medio muy importante para avanzar en este paso propuesto.

Es importante decir que un Retiro Kerigmático es un tiempo en el que, en medio del recogimiento, el silencio y la oración nos abrimos a la acción del espíritu tomando conciencia del amor de Dios y de lo que él quiere obrar, es un tiempo que como fruto de la oración le damos una nueva orientación a nuestra vida en dialogo con el proyecto de Jesús. Se trata además, de un retiro en el que se nos anuncia la realidad fundamental de nuestra fe: El infinito amor de Dios manifestado en Cristo que nos llama a la conversión y dejar que su amor nos transforme en profundidad.

Especialmente en este retiro nos inspiramos en la relación que existe entre Cristo y el apóstol Pedro, pues él fue confesando reiteradamente su amor por Cristo para recibir el encargo de apacentar todo su rebaño.  En una enseñanza el santo padre Francisco decía que descubría en el itinerario de Pedro con Jesús tres miradas, en primer lugar, la mirada de la elección, en segundo lugar, la mirada de la misericordia y del perdón después de las negociaciones, finalmente la mirada de la confirmación de la misión, luego de la resurrección. Estos tres momentos también van a estimular nuestro camino de los tres días dispuestos para “Enamorarnos más y más de Cristo.

En la parroquia Nuestra Señora Del Rosario Catedral – Facatativá, durante el mes de octubre tuvimos la primera vivencia de Retiro Kerigmático en donde, así como cuidamos nuestra salud física realizamos este retiro espiritual que le da un respiro a nuestra alma. En donde además de vivir un recogimiento personal hubo espacios comunitarios que nos hicieron considerar la importancia de vivir en comunidad para avivar el ardor misionero.

Varios fueron los aspectos relevantes y reflexiones que se suscitaron luego de tener este encuentro entre ellos:

Algunos de los  catequistas tuvieron la oportunidad de vivir el retiro y  valoran el poder detenerse en sus vidas, pues, el diario vivir, el pensar todos los días cómo solucionar la vida de manera material, el consumir todo lo que las redes sociales a diario ponen a disposición y el estar viviendo todo el tiempo de manera externa hace que  no haya mucho espacio para pensar de manera personal y espiritual, pues el mundo lleva un  ritmo acelerado en donde la pausa y la paciencia no tienen un lugar protagónico en la cotidianidad.

Otros de los catequistas resaltaron por ejemplo lo cercana y agradable que fue  la metodología del retiro en donde a través de Pedro lograron hacer una conexión importante con su vida personal, pues, a lo largo de su vivencia  descubrieron que Pedro fue fundamental para la edificación de la iglesia, pero el proceso en sí mismo hizo comprender que a pesar de las debilidades de Pedro todo fue necesario para lograr  el propósito que Jesús ya tenía pensado incluso mostrando la paciencia, firmeza y amor  con  que Jesús siempre le corrigió. Todo lo anterior trascendió a la vida de las personas que vivieron el retiro, pues encontraron esperanza en que a veces no es fácil salir del error, pero lo importante es nunca acomodarse al pecado, por el contrario, siempre encontrar salidas y que mejor salida que encontrar refugio en el Señor. 

Como se mencionaba en otro apartado, el retiro tiene la característica de ser un proceso personal para cada catequista que en este caso asistió, sin embargo, se valora de manera importante el poder compartir con los demás hermanos catequistas en donde gracias a la vulnerabilidad y sintonía de recogimiento algunas fibras y emociones se compartieron de manera comunitaria permitiendo la calidez y cercanía entre las personas que estaban allí presentes. Dentro de esta experiencia se resalta también que al compartir reflexiones y vivencias del retiro hay una especie de reconocimiento en el otro al saber que todos tienen dolores y alegrías que al ser compartidas se entiende que cada uno tiene un camino de fe diferente que les hace cercanos al permitirse comunicar y escuchar.

 Hay quienes por su parte tuvieron encuentros de fe completamente trascendentales y cercanos en su vida, casi que necesarias para comprender su camino y saber que, así como Pedro que era un pescador de Galilea, Jesús lo llamó a ser pescador de hombres, del mismo modo sentían un llamado cercano y fraterno para estar con Jesús en la misión evangelizadora que de manera particular tienen en la parroquia Nuestra Señora Del Rosario.

Finalmente decir a modo general que este retiro cumple con su objetivo propuesto, ya que nos permite Enamorarnos más de Cristo, pero también fortalecer la vida comunitaria de quienes asisten a nuestros grupos parroquiales, pues muchas veces nos encontramos en la sintonía de siempre dar lo que tenemos, pero este retiro nos permite también recibir en este caso la compañía, el cuidado y la escucha no solo de nuestros hermanos sino también de Dios.