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Mensaje de la Cuaresma de Nuestro Obispo

El Santo Padre Francisco nos ha invitado en esta cuaresma a crecer en la libertad[1], no simplemente en función de nuestro perfeccionamiento personal, sino en orden a la transformación del mundo en el que vivimos, tan marcado por las guerras, la violencia y las injusticias de todo tipo. Un mundo nuevo solo es posible si los seres humanos llegamos a ser más libres, si somos liberados del egoísmo, de la codicia, de la indiferencia, de la soberbia, de la vanidad, de la tentación siempre presente de sacrificar el bien común para privilegiar los intereses individuales. 

En nuestro sueño diocesano se nos indica que toda la labor evangelizadora se ordena a que la Iglesia sea signo del Reino de Dios, es decir, manifieste mediante su manera de vivir la humanidad querida desde siempre por Dios, como fruto de la presencia de su gracia en los corazones. Hemos de ser fermento del Reinado del amor de Dios en el mundo, transparentar ese reinado con nuestra manera de relacionarnos en la Iglesia, pero también luchando generosamente por la transformación de la sociedad en la que vivimos. Para ello, necesitamos ser liberados por Cristo, avanzar por el camino de la libertad, a la cual Cristo nos ha llamado, vivir el desierto cuaresmal como una oportunidad maravillosa para crecer en la libertad.

Cristo nos libera en la medida en que nos permite experimentar su amor, la única realidad capaz de llenar y satisfacer todas los anhelos y aspiraciones del corazón humano.  Así nos libera de la codicia y de la fiebre posesiva que nos vuelve incluso violentos, para atrapar y retener lo que el corazón dominado por la codicia cree necesitar. El desierto cuaresmal es ante todo un tiempo para enamorarnos más de Cristo y eso significa, en primer lugar, hacer experiencia de su amor infinito e incondicional por cada uno de nosotros: “Por eso miren, yo voy a seducirla, la llevaré al desierto y le hablaré al corazón” (Os 4,16).  Esta profecía es una bella descripción del itinerario cuaresmal. La oración es, sin duda, un camino privilegiado para tomar conciencia de ese amor y experimentarlo en nuestra vida.

Y en la medida en que experimentamos ese amor, sentimos la necesidad de comunicarlo a los demás, de transmitirlo a otros porque el amor de Cristo desborda nuestros corazones. Al mismo tiempo, en la medida en que nos dejamos llevar por el amor de Cristo hacia los demás, la unión con el Señor se hace más fuerte e íntima. La práctica de la caridad nos ayuda también a avanzar por el camino de la libertad y de la experiencia del amor de Cristo.

De modo semejante, la experiencia del amor de Cristo y del don a los hermanos nos permite abrazar el camino del desprendimiento y de la cruz, del despojo de todo lo que nos ata para vivir el amor de Dios como donación sin reservas a Él y a los hermanos.  Es la práctica de la penitencia cuaresmal.

Desde hace años en nuestra diócesis algunos fieles se sirven del “cuaresmario”. Como su nombre lo indica, es una guía para no perder de vista la naturaleza propia de este tiempo y para vivir de manera muy consciente, día tras día, durante la cuaresma, los medios que la Iglesia nos ofrece para enamorarnos más de Cristo y convertirnos más plenamente a Él. Ojalá sean cada vez más quienes se valgan de este sencillo instrumento.

Mañana, mediante el signo de la ceniza, entraremos juntos en este tiempo de gracia y reconciliación que el Señor y la Iglesia nos ofrecen. Comenzaremos a marchar hacia la Pascua para experimentar en ella todo el poder renovador del amor victorioso de Cristo. Que el Señor nos conceda como fruto de este itinerario cuaresmal ser una Diócesis más enamorada de Cristo, signo más claro del reinado del amor de Dios en nuestro mundo. 

Que la Santísima Virgen María, Madre del amor hermoso, camine con nosotros hacia la renovación pascual de nuestros compromisos bautismales y de la alegría de la vida cristiana.

+ PEDRO MANUEL SALAMANCA MANTILLA
Obispo de Facatativá


[1] FRANCISCO, Mensaje para la cuaresma del 2024: A través del desierto, Dios nos guía a la libertad.

Encontrarás a continuación nuestro cuaresmario general y día a día para el camino que realizaremos juntos

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